Formar personas para el cambio, reflexivas, laboriosas, flexibles y creativas; capaces de dialogar, lograr acuerdos y colaborar en la construcción de mundos posibles, no solo tolerando, sino también impulsando la diferencia como condiciòn para mejora la ecología vital.
Inculcar los procesos Educativos Liceistas, desde el supremo valor del amor al pròjimo, para formar hombres de espìritu, comprometidos con sus semejantes, el conocimiento y su medio.
Educar para transformar el pensamiento en nuevos criterios de verdad, belleza, sentido y colaborar en la construcción de una nueva racionalidad que incluya los conocimientos diferentes que comprenden al mundo y al hombre en su integridad.